Homologar es la única manera de que no puedan multar al
dueño del auto tuneado por haber realizado cambios en el coche. A veces algo
tan simple como cambiar la matrícula de serie o patente por una pequeña más
estética es motivo de multa. Si se invierte en tunear el coche, modificando por
ejemplo la aerodinámica (con alerones o parachoques), el tamaño de las ruedas
(fuera de las equivalentes a las que nos vienen en la ficha técnica), o los
anchos de vía, lo mejor es guardar algo de ese dinero para que una empresa
pueda certificar que las modificaciones son correctas, y pasar tranquilos la
ITV. Se tiene que ir con cuidado, no es legal circular con partes que terminen
en aristas cortantes (incluidos los alerones de aluminio) o que puedan crearlas
al colisionar. Tampoco se pueden modificar el aspecto de las ópticas con
pestañas, algo muy a tener en cuenta al comprar un coche fuera, ya que en la
mayoría de Europa es una opción muy popular y legal.
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